lunes, 24 de junio de 2019

PORTAZO EN LA MESA


Ya están definidos los candidatos a los cuartos de final en la Copa América, se viene la instancia de los verdaderos equipos a vencer, la de los "caballos". 
Es muy común en los deportes y sobre todo en el fútbol, para demostrar la jerarquía, que la historia y el peso de la camiseta de los grandes equipos se imponen de antemano. 
Ya esos tiempos pasaron a la historia, los partidos se juegan en la cancha, ya no hay un gigante que ve al resto por encima del hombro. Y, menos en ésta parte del mundo.
Entre los cruces interesante que se darán, está el de Venezuela, la otrora "cenicienta" del hemisferio y la gigante Argentina (venida a menos), con su estrella que no ha brillado en esta Copa, Leo Messi. Quien sin duda sigue en deuda con su selección, y esperemos que ante La Vinotinto siga en deuda.
El combinado venezolano dirigido por Rafael Dudamel, está obligado a dar el portazo definitivo en la mesa ante la albiceleste, y callar las bocas agoreras, que dicen que "jugamos como nunca y perdemos como siempre"
Ya es hora que ésta selección  imponga su clase con ésta pléyades de jugadores, que sin tener los grandes  reflectores encima, han demostrado ser muy calificados en sus ligas, unos de ellos el "Gladiador" Salomón Rondón, destacándose en la Premier y Josef Martínez, en la MLS, entre otros.
El profesor Dudamel, deberá realizar algunos ajustes en el once inicial que enfrentará a los argentinos.
Hay muchas dudas y críticas al respecto.
¿Jugarán Rondón y Martínez en punta? 
¿Pondrá desde el inicio a Soteldo? 
Esa y muchas más interrogantes están en el tapete. 
Veremos qué pasa en Río de Janeiro, este viernes. Y, si por fin La Vinotinto, se va a sentar a comer en la misma mesa de los grandes del continente.



martes, 11 de junio de 2019

AQUÍ ESTOY

Voy a escribir este relato en primerísima primera persona. Luego de varios y largos años, de haberlo pensado y meditado tantas veces, en mi soledad, en mis días, con sus noches; con más dudas que certezas. Tomé una de las decisiones más importante y tristes de mi vida, muchas lagrimas rodaron por mi mejilla mientras se acercaba el día "D"
Laboralmente me encontraba en una posición privilegiada, en otras palabras, estaba en el cenit dentro de la organización, y con poca modestia, puedo decir que era muy apreciado y bien visto por las máximas autoridades y por un gran número de la gerencia alta y media. Sin embargo, esto no era suficiente, no me sentía con ganas, estaba desmotivado y como estancado. Ergo, necesitaba un cambio urgente, prácticamente era un zombie que cumplía horario laboral.
Ya tenía la fecha fijada para anunciarles a mis subalternos la decisión de mí renuncia postergada por años. Se me quebró la voz en varias oportunidades, pero salí airoso, pensé que iba a ser más traumático. No fueron pocas las palabras de cariño, agradecimiento, muchos sorprendidos y también de aliento, que recibí de muchos compañeros, en la semana que transcurrió desde la fecha de mi anuncio hasta el adiós definitivo. 
Mi decisión de dejar todo atrás se viralizó en aquellos predios.
Mi mente estaba centrada en mi familia y especialmente en mí hija, mí pequeña gigante Sofía Alejandra, toda una "mujercita" cada día más madurita y juiciosa para su edad, con una personalidad y tozudez, bastante parecida a la mía, ya son once años, alegrándome la vida como la que más. 
Honestamente nunca antes había llorado tanto en secreto, como en los días previos a este viaje, sólo por el hecho de no saber cuándo volvería a ver a mis afectos y especialmente a mi pequeña gigante. Mi "little one" de verdad desconocía que soy de lágrima fácil.
Por último y no por eso menos importante debo hacer mención especial a Gabriela,  una mujer que conocí a mediados del año 2014, y desde entonces hemos mantenido una relación a trompicones, a troche y moche. Sin embargo, allí estuvo conmigo, en el último suspiro antes de tomar vuelo al viejo continente. 
¡Dios mío!  Aquí estoy y voy con todo, espero me eches una manito de vez en cuando.