lunes, 25 de febrero de 2013

Auge y caída

Está casi finalizando el segundo mes de este 2013, y la noticia que ha marcado la pauta en los venezolanos, sin duda ha sido la enfermedad del presidente Chávez. Hasta ahora esa ha sido la constante y veremos hasta cuándo. Sin embargo, es menester señalar que en pleno carnaval cuando el planeta, salvo excepciones,  se encontraba en un solo guateque por aquí y más allá, al ritmo de la samba y los movimientos sensuales de las garotas. Al mismo tiempo el Papa Benedicto XVI, anuncia al mundo su renuncia... agárrense duro que viene una curva.
El Sumo Pontífice  alegó que dimitía por razones de salud y edad avanzada, que ya se sentía cansado física y mentalmente y que lo mejor era hacerse a un costado para que se eligiera a un nuevo Papa. Aún no salgo de mi asombro ante tal decisión del representante de San Pedro en la tierra. Según los expertos primera vez que esto ocurre en 600 años.
Benedicto XVI, no la has tenido todas consigo y menos después de haber sido el sucesor de Juan Pablo VI, el Papa querido, amigo y admirado por todos, una empresa harto difícil de igualar. En su reinado la iglesia católica se ha visto envuelta en tantos escándalos que ya ni nos sorprenden. Como los casos de pederastia y abuso a menores por parte de curas, padres, cardenales  y toda esa fauna, que valiéndose de la sotana cometen todo tipo de tropelías en nombre de Dios.
Hasta el mayordomo de Benedicto XVI, estuvo implicado en venta de información de documentos privados de su Santidad. Y, fue procesado por estos hechos. En este caso como en las películas, el culpable sí fue el mayordomo.
Ahora parece que las causas de la renuncia del Papa, van más allá de lo anunciado anteriormente. Falta poco para que los Cardenales convoquen el cónclave y anuncien quién será el sucesor de San Pedro.
Otra noticia que también sacudió al mundo y que ha tenido mayor centimetraje incluso que la del Papa. Ha sido la del corredor surafricano Oscar Pistorius, acusado de asesinar a su novia la modelo Reeva Steenkamp.
Este hombre admirado por sus condiciones físicas, que carece de sus dos extremidades inferiores. Que le fueron amputadas  cuando era sólo un niño, saltó a la fama por sostener una lucha tenaz, con la Federación Internacional de Atletismo, para que le permitiera correr en los pasados Juegos Olímpicos de Londres, lo cual logró y hasta superó la primera ronda en su distancia.
Pistorius, asesinó a su novia de varios disparos en una aparente y acalorada discusión. Es también conocido por su afición a las armas y paranoico por su seguridad. Que se ha visto envuelto en varios escándalos violentos con armas de fuego y que han sido  desechados y minimizados por su popularidad.
Ahora el deportista que utiliza prótesis en sus extremidades inferiores en forma de pata de felino, espera por una medida cautelar que le permita enfrentar el juicio en libertad.
Las consecuencias no se han hecho esperar, varias empresas incluyendo al gigante Nike, anunciaron la cancelación del patrocinio con el corredor. Y, como dice el slogan de su campaña publicitaria con esta compañía y que se ajusta a su trágica fortuna “Soy la bala en la recámara”
Auge y caída de dos grandes en sus respectivos campos de acción. Benedicto  XVI, le espera seguramente un convento, tranquilo y apacible para sus lecturas y reflexión y posterior olvido.
Pistorius, entretanto si es condenado por asesinato premeditado de su novia, pasara un buen rato tras los barrotes.
De lo contrario, ya lo veremos pregonando y derrochando ristra de amor e inocencia por aquellos lares.

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