La temporada de baloncesto, comenzó con bastante retraso, con temperaturas heladas, específicamente el día de Navidad, luego del desbloqueo o paro patronal que amenazó con la cancelación total de la temporada. Y, desde entonces cómo ha subido el termómetro.
Los equipos no han parado la carrera por asirse con el título, ha habido de todo; transacciones y traspasos a cada rato. Y, entre ellos incluimos a nuestro NBA, el venezolano Greivis Vásquez, que pasó de los Grizzlies de Memphis a los Hornets de Nueva Orleans, así están las cosas en el llamado mejor básquet de mundo.
Sin embargo, estas líneas son para referirme a un caso en particular, y como es conocido el baloncesto como disciplina, y no sólo en nuestro país. Ha sido estigmatizado como un deporte que practican jóvenes de escasos recursos o que provienen de los barrios más pobres.
Lo que es peor aún, que son deportistas sin ningún tipo de educación, a duras penas logran alcanzar o culminar la educación media. A Dios gracias esa tendencia cada vez se está revirtiendo, y entre los venezolanos ya hay unos cuantos sentados en sus pupitres.
Los que no es común, es encontrar a un jugador de descendencia asiática Jeremy Lin, que haya surgido o egresado de la que es considerada la mejor casa de estudio del mundo: Universidad de Harvard en Massachussets, para dar el salto a la NBA.
Para muestra un botón: Esta universidad fue fundada por 1636, ya acercándose a los 4 siglos. Es de lejos la más antigua de Estados Unidos.
Entre sus particularidades que la hacen estar en el tope, se encuentra "su biblioteca que contiene más de 15 millones de volúmenes y es la cuarta más grande del planeta".
Pasaría horas enteras tratando de enumerar los nombres de los alumnos más sobresalientes que han desfilado por este recinto universitario, pero es menester acotar, al actual presidente de los Estados Unidos:Barack Obama, otro legendario ex presidente Theodore Roosevelt, el malogrado John F. Kennedy.
Un latinoamericano ejemplar, el músico panameño, Rubén Blades, está entre sus graduados.
Harvard, cuenta en su haber "con 44 ganadores de premios Nóbel", entre sus egresados. ¡Ahí les dejo esa pequeñez!
En otras palabras éste recinto universitario, no en vano sigue ocupando el lugar de vanguardia entre sus similares en el mundo.
Entretanto el base Jeremy Lin, con el destello de calidad que ha demostrado en los últimos juegos, se ha erigido como la máxima figura del Madison Square Garden.
En uno de esos encuentros logró anotar un tiro libre para igualar las acciones a 87 por lado. La alegría y la sonrisa regresaban a los fanáticos de los Knicks.
Faltando 20 segundos para concluir el partido, le entregan nuevamente el balón y el jugador consiguió un triple espectacular para dejar congelados a sus rivales.
La canasta de Lin, la logró cuando faltaban 0,5 segundos para concluir el tiempo reglamentario. Con este triunfo los Knicks, ante los Toronto Raptors, consiguieron su sexto lauro consecutivo y para el jugador su quinto como titular.
Los números que dejó en la marquesina el base de los Knicks fue un doble-doble de 27 puntos y 11 asistencias, que no es poca cosa para los conocedores de esta disciplina.
Al momento de escribir estas líneas el hombre sigue marcando la pauta en el quinteto de la gran manzana,y ha demostrado que no es un convidado de piedra. Lo que hasta ahora se le reprueba son las pérdidas de balón.
Esto forma parte del día a día en el baloncesto y en la NBA, ocurre a cada rato. Y, no nos dice mucho que los amantes y seguidores de esta disciplina no hayamos podido disfrutar en cualquier partido.
Lo relevante y digno de destacar es que la nueva sensación de los Knicks, Jeremy Lin, y que hasta hace poco nadie daba un centavo por él, estudió en la Universidad de Harvard y jugaba para el equipo de esa casa de estudio, los Crimson.
Tras graduarse, Lin, no fue seleccionado por ningún equipo en el Draft de la NBA, de 2010, sin embargo, posteriormente fue invitado por los Mavericks, en el campo de entrenamiento, pero fueron los Golden State, los que se hicieron con su ficha por 2 años el pasado diciembre, y un día después, firmó para los Rockets de Houston, y antes que comenzara la temporada fue despedido. Y, finalmente el 27 de diciembre rubricó con los Knicks de Nueva York.
Tras un comienzo nervioso y frío, como la temperatura del norte, el jugador de padres taiwaneses se ha ganado un puesto en el quinteto abridor aprovechando las oportunidades, debido a las lesiones de las estrellas del conjunto tales como: Carmelo Anthony y Amare Stoudemire, y le ha creado un agradable problema al entrenador al momento de armar su quinteto abridor, cuando todos estén recuperados.
Es tal el revuelo por la presencia de la nueva sensación de los Knicks, que las acreditaciones en la rueda de prensa para cubrir los juegos se agotan rápidamente.
Hay varias estadísticas que demuestran con hechos concretos de jugadores destacadísimos en el baloncesto que han ganado una fortuna en salarios y contratos publicitarios y a los 5 años de haberse retirado están en la bancarrota.
Las causas de la debacle financiera son diversas, pero todo apunta a la falta de preparación y educación por no saber administrar e invertir el caudal de dinero ganado durante la carrera profesional.
La mayoría proveniente de estratos sociales bajísimos y poca educación, repentinamente son elevados y envueltos en lujo y confort, son habitué de los mejores festines y ágapes.
Les agrada destacarse y reunirse con los más ricos y los amigos de los ricos que son los más ricos del mundo. ¡Algo así!
Donde el derroche y la malversación son hermanas gemelas y la no prudencia es la madre de esas virtudes.
En otras palabras estos deportistas tienen la moral del despilfarro pegado en la frente.
Jeremy Lin, él de la camiseta 17 de los Knicks, llegó para quedarse y le ha devuelto las esperanzas a los fanáticos de Nueva York, que tienen casi 35 años sin ganar un título.
Veremos en el futuro si el egresado de Harvard, y nueva figura mediática de la NBA, no me deja mal parado.
Lo que sí es un hecho palpable, que los estudios superiores y los deportistas no son incompatibles.
Sino, vean a Greivis Vásquez.