viernes, 13 de abril de 2012

Felices de ver llorar a las niñas


La calle estaba oscura, en realidad, eso no es raro. A lo lejos. No tan lejos de allí, se visualizaban varias figuras no muy claras y sibilinas, pero a su vez coloridas. Caminamos hasta la mitad de la calle, esperanzados en que aquellas imágenes gigantes se acercaran, aunque la lasitud estaba dada a ganar terreno.
Descansamos unos minutos ante la incertidumbre en saber, si aquellos comentarios sobre los animales gigantes, nos atraparían o nosotros a ellos.
Decidimos acercarnos, no sin antes montarnos a nuestras proles en el hombro, a manera de ganar terreno; darles descanso a las niñas. Era lo más apropiado. Y, para que tuvieran mejor visual del show…
Operado, como estoy de la columna, y ante tal circunstancia. El atrevimiento no era el más indicado, aún así lo hice encantado. Ely, no tuvo problema en ese sentido, y tomó la misma decisión.
En cambio Freddy, cual ex combatiente de la guerra del Golfo, por no decir Vietnam, ya que tiene varias lesiones y dolencias, similares y hasta peores a las que padecí, hace varios años. Prefirió hacerlo, en primera instancia, caminando con su niña. Luego nos imitó para favorecer la visual de su pequeña.
Entretanto Gianna, Teresa y Rosario, dando instrucciones, disfrutando y relajadas con el evento en pleno desarrollo.
En realidad, eran los insectos gigantes de la compañía española "Sarruga" una puesta escena fantástica, con música contagiosa e impresionante; incluso en sus movimientos y mecanismos de locomoción.
El espectáculo lo conformaban una hormiga, una mantis, una araña, un mosquito y una planta carnívora. Era el mundo al revés, ya que los pequeños éramos nosotros y los gigantes y poderosos eran esas criaturas.
En el desfile, cada insecto mostraba sus cualidades y destrezas. Y, hasta soltaban intensas bocanadas de humo, que hacían correr y desataban el llanto de muchos niños.
A medida que se acercaban, Sofía, lloraba como la que más, lo propio hacia María Teresa, y Camila igual, pero de manera intermitente, hasta que fue agarrando confianza. Ely, la acercó poco a poco y, hasta le tocó las patas a la hormiga.
De a poco los llantos bajaron de intensidad, pero el miedo y la sorpresa ante cualquier ruido o movimiento brusco de los bichos, provocaba una pequeña estampida.
Los llantos de los niños y las carcajadas de los adultos, aunado a la interacción directa con los insectos fue total y gratificante.
Los pequeños a pesar del susto y los llantos, quedaron cautivados con la grandeza y el colorido del espectáculo. Que fue presentado dentro del Festival Internacional de Teatro de Caracas.
Luego nos retiramos agotados, bajo el intenso calor y la humedad, que hacia mella en nosotros. Pero satisfechos con los llantos de alegría y emoción de las niñas.

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