La violencia en este país, es un problema del tamaño del Everest.
Por allí viene, y espero que pronto. Y, además, que sea efectiva y no una entelequia.
Por allí viene, y espero que pronto. Y, además, que sea efectiva y no una entelequia.
Me refiero a la Ley Desarme, por el bien de la patria, por el futuro; por nuestros hijos…
No es posible que por una simple discusión, por no ponerse de acuerdo en cruzar, o pasar de primero en un semáforo y en cualquier acera, muchas veces sin mediar palabras, salen a relucir armas de fuego, para dirimir simplezas.
En la mayoría de los casos con saldo lamentable. Todo, o casi todo, se quiere resolver a tiros. Y, si no es así, a trompadas. Eso sin contar a diario la violencia en las barriadas.
Tenemos un gran país, sin duda. De los mejores, y con recursos insuperables, e incluso con una posición estratégica envidiable, son tantas cosas buenas y bellas…
¡Pero de qué nos sirve eso! Si la violencia, nos está matando y espantando. Vivimos en una paranoia constante. ¿Qué clase de vida es esa?
Estamos a tiempo y podemos hacerlo, tenemos lo más importante, las ganas y el talento humano…
Como dice, Rubén Blades, uno de los grandes cantautores latinos de todos los tiempos, en una de sus canciones: “Buscando guayaba ando yo…” Asimismo es. Buscando paz y tranquilidad andamos millones en este país.

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