domingo, 24 de julio de 2011

Lennon y su Dakota



José estaba sentado frente al televisor como todos los días, no recuerda claramente qué programa estaba viendo, seguro eran de los que frecuentemente daban en ese horario. 
Era poco más de las diez de la noche, de un día lunes 8 de diciembre, repentinamente la programación era interrumpida bruscamente para dar paso a una noticia que escuchó con detenimiento sin saber la magnitud del asunto y menos aún el protagonista del hecho: “Extra, extra hace pocos minutos fue asesinado de varios balazos en la ciudad de New York, el ex Beatles John Lennon” poco después se conocería el nombre del atacante, un fanático de nombre Mark David Chapman, éste lamentable suceso ocurrió en la entrada del edificio Dakota, lugar de residencia del músico de Liverpool de 40 años.
Seguidamente la noticia era repetida con frecuencia, luego se conocieron detalles del trágico suceso, aportados por su pareja.También, se supo que en horas de la tarde él asesino le pidió al cantante que le firmara un autografo en una copia de su más reciente álbum titulado Double Fantasy.
Esa noticia que le daba la vuelta al mundo en los medios del momento, causó indignación y estupor en todos los sectores, especialmente en los seguidores y amantes de la legendaria banda de Liverpool.
Los adjetivos para calificar este hecho en contra uno de los más grandes músicos de todos los tiempos, tuvieron que ser creados en el momento para medio reflejar la inquina que causó aquello.
John Lennon, el hombre, el músico, el esposo;que lo dio todo por la paz; por la igualdad de los derechos civiles de las minorías, por soñar con un mundo mejor. Y, que de alguna manera se había convertido en un estorbo del establishment del momento.
A principios de los 70, la guerra de Vietnam estaba en pleno apogéo, y uno de los más férreos opositores mediáticos fue precisamente John Lennon y una gran cantidad de activistas de amplio espectro se unieron a su causa, enfureciendo al entonces presidente Richard Nixon, incluso el defenestrado gobernante norteamericano sopesó la posibilidad de expulsarlo del país, fueron varias las investigaciones a las que fue sometido por inmigración y el FBI, para quitarse no precisamente esa piedra sino a esa roca del zapato.
Entretanto en la ciudad de New York, nadie daba crédito a la noticia que se repetía sin cesar en las principales cadenas de televisión, los sitios más emblemáticos de la ciudad como Times Square rápidamente colapsaron y los taxistas sintonizaban las emisoras de radio y todas  comentaban el vil asesinato colocando las canciones del malogrado músico, en los teléfonos públicos se formaron largas colas en cuestión de minutos, las personas cercanas y los no tantos, iban llegando de a miles al sitio donde fue asesinado su ídolo, que cayó fulminado a pocos metros de la entrada de su residencia, el edificio Dakota.
El Dakota, construido en 1884, está ubicado en la esquina de la calle 72 y Central Park West, llamado así por los entendidos por su lejanía y lo poco habitado de la zona en aquel tiempo y se consideraba tan remoto como el territorio de Dakota.
Años antes de la muerte de John Lennon, ya el Dakota había sido añadido al registro de lugares históricos y declarado lugar nacional de interés histórico, no en vano el ex Beatles tenía su residencia allí, esta  edificación  ha tenido y tiene aún muchos residentes famosos entre los que vivieron allí destacan el compositor y director de orquesta Leonard Bernstein, el bailarín Rudolf Nureyev, la cantante Roberta Flack, el autor Charles Henry Ford, entre otros.
Su viuda y acompañante incansable en todos los terrenos en los últimos años Yoko Ono, actualmente vive allí. Estos apartamentos son considerados  entre los más caro de la urbe y sitio obligado de peregrinación de todo aquel que visite la "Gran Manzana".
30 años después José está sentado frente al Dakota casi como una estatua, imaginando a Lennon en la entrada para luego caminar en dirección a Central Park. Detalló piso a piso, de arriba abajo la arquitectura del edificio, que según los entendidos es de estilo "renacentista alemán en la parte superior, con influencia de la francesa en su zona inferior, éste estilo predominó en las edificaciones que se construyeron en New York en la década de 1870". 
Aunque, José corrido de sobra en la "Gran Manzana" ya que se la ha pateado de arriba abajo y de abajo arriba, especialmente Manhattan, ya él había pasado por estos predios en varias oportunidades en diferentes viajes anteriores, sin reparar mucho en el asunto y menos en el edificio.
 Este inmueble más bien pequeño de color marrón, lo admira como uno más de los que existen en esa gran ciudad, también llamada la capital del mundo, Dakota no le dice nada a priori a no ser porque allí vivió los últimos años de su vida uno de sus ídolos musicales, que comenzó a seguir su carrera justamente el día de su muerte. Y, que en ese apartado renglón ahora comparte con Bono, líder de la banda irlandesa U2, que casualmente también tiene un lujoso apartamento en esa propiedad.
José aprovecha para preguntarle al vigilante del edificio un señor afroamericano de cara rígida, con uniforme azul impecable, recién planchado y de botones dorados, si le permite la entrada al famoso inmueble, la respuesta inmediata del celador fue negativa, José no muy agradado asintió con desdén. Entonces aprovecha y toma varias fotografías de la entrada principal y uno de los laterales.
De modo que en su afán por conocer más, cruza la calle y se sienta en uno de los sillones que están en una de las entradas de Central Park, donde funciona un servicio de carruajes y bicicletas con compartimiento que son ofrecidos a los turistas que son numerosos en toda la zona. 
Una vez más  observa y se imagina aquella noche de diciembre de 1980, cuando John Lennon, acompañado de Yoko Ono fumando un cigarrillo para paliar la gélida temperatura que rondaba los 0 grados centígrados, de pronto son afrontados por Chapman y sin explicación alguna le realiza varios disparó al músico casi a quemarropa.Inmediatamente José es interrumpido en sus recuerdos, por varios turistas europeos que le solicitan les tome una fotografía que tiene como fondo el Dakota. 
Nuevamente se queda mirando con detenimiento la fachada del edificio y repentinamente lo alertan los graznidos de los pájaros del parque que revolotean, e iban de una dirección a otra muy cerca de allí, y nuevamente evoca aquél trágico momento del 08 de diciembre, y se pregunta ¿cuántos de los antepasados de estas aves fueron súbitamente despiertas luego de los disparos hechos por Champman aquella noche?.

Comienza a alejarse poco a poco, como contando los pasos, no sin antes voltea para constatar que el Dakota, continúa en el mismo lugar, se despide con el brazo izquierdo extendido como si de una persona se trata, se dirige a la estación de Columbus Circle para tomar el tren D, que lo llevaría directo al nuevo Yankees Stadium.

tu puedes decir que soy un soñador pero no soy el único, espero que algún  día te nos una” / "You  may say I'm a dreamer, but I'm not the only one. I hope you join us."                                   

  John Lennon.




jueves, 14 de julio de 2011

Papi papi la fuente de agua

Después de varios meses de sequía en todo el país, la más grande de todas las que he podido presenciar y que ha obligado al gobierno de turno  a implementar medidas de razonamiento, no tan bienvenida por la población en general. Sin embargo, a Dios gracias, ha comenzado la temporada de lluvia en nuestro país y de qué manera.
Esperemos que ahora esto que tanto anhelamos meses atrás, no sea crónicas de tragedias anunciadas. Aunque, en algunas regiones del país, las precipitaciones ya han comenzado a hacer estragos, sobre todo en zonas vulnerables. Es decir aquellas cuyas viviendas están cercanas a cauces y quebradas. Nunca aprendemos siempre los mismos problemas.
Particularmente la lluvia, siempre la he asociado con esperanza y vida y no en vano en muchas regiones del planeta donde el preciado líquido es escaso, las condiciones de vida son casi nulas. Afortunadamente en Venezuela las estaciones climáticas son bien marcadas y la lluvia, es decir el agua es una bendición con la que siempre contamos.
En el trayecto de Bello Monte a Bellas Artes, la vía más expedita para hacer el recorrido, es pasando por Plaza Venezuela, y después de varios años de remodelación y algunas reparaciones a la archiconocida fuente, ícono de la Caracas de antaño surge como el Ave Fénix, en este caso no de sus cenizas, sino, de su abandono. En todo caso es lo mismo.
La fuente con sus luces, su resplandor de vitalidad aunado a  los chorros de agua de diferentes tamaños y formas. Me hacen olvidar por un rato, al pasar por acá el stress del tráfico, los motorizados que proliferan, con sus maniobras arriesgadas y el corneteo incesante, muchas veces innecesario que por lo general es agobiante en toda la ciudad capital.
Sin embargo, muchas veces esta vía que transito a diario, se transforma en el paraíso y siento una gran satisfacción y felicidad indescriptible cuando hago ese recorrido con mi pequeña princesa que recién  alcanza los dos años y medio, y ella de sólo ver de lejos la fuente grita de emoción, saltando de su asiento: ¡papi, papi la fuente de agua! casi al unísono le respondo, ¡sí Sofi la fuente de agua!
Mira detalladamente, se da vuelta en su asiento para tener la fuente con mejor ángulo y vuelve a exclamar ¡papi, papi mira la fuente de agua! Y, así hasta pasar y dejar atrás la llamada “fuente de agua”.
 Me imagino que se preguntará realmente. ¿Qué será aquello de donde sale el agua de esa manera?
 Que bendición y poder mágico tiene el agua con sus colores y aún más ver y escuchar a mi hija rebosante de emoción cuando pasamos por aca.



miércoles, 13 de julio de 2011

La Tecnologia y sus Caprichos

En múltiples momentos durante mi estadía en bachillerato sentí la sensación de que nunca iba a terminar aquel período de mi vida. No sabía con certeza a dónde me conduciría aquella locomotora que se desplazaba con desdén por todo el tortuoso camino y que por alguna razón que no comprendía, no estaba al tanto de su duración.
No obstante me mantuve  en aquellos menesteres, debido en gran medida al temor que me infundía mi padre, y de sólo pensar en ello, es decir en las pelas que se avecinaban, me causaban distintos malestares, especialmente los intestinales.
A duras penas pasaba el listón de los diez puntos, para mantenerme a flote y así continuar arreando el entuerto.
Sólo Educación física e Historia, colaboraban grandemente en mejorar aquel promedio escuálido y raquítico. Que no soportaba ningún atisbo  de  revisión.
Muchos goles y canastas de tres, combinado con un pequeño e insignificante talento para esos deportes y las consabidas rumbas. Hizo mi estadía en secundaria un tanto placentera y lo disfrutaba como el que más.
A medida que avanzaba y transcurrían los años en bachillerato, me fui dando cuenta de la importancia y la preocupación que embargaba a mi padre en aquellos momentos, por mi dejadez e indolencia. Aunado, a mi precario promedio de notas. De verdad no sabía el significado de llevar un buen average en las materias.
Todo esto a lo que no le presté importancia en su momento, llegó a su clímax, finalizando el quinto año, la mayoría de mis compañeros, comentaban airosos  sus calificaciones y promedios, los cuales ya se perfilaban para escoger entre las mejores universidades, orgullosamente repetían que si la Carabobo. Y, otros la Central, entre otras. Y  también las carreras más cotizadas si así fuere el caso.
En cambio mi desconcierto crecía y la esperanza se desmoronaba cual ex República Soviética, en tiempos de la Perestroika y, como predestinado por un oráculo, mi desdicha aumentó exponencialmente por no haber alcanzado tales lauros.
 Entonces decidí no asistir a la fiesta de graduación, alegando ciertos problemas, que ni yo mismo pude comprender. Si me preguntan hoy día, por aquella estúpida decisión, responderé, que la inmadurez es libre, y se apoderó hasta de mis sentimientos.
En los intersticios de aquel tiempo y combinados con una serie de amores insípidos y aún sin conocer mi destino, un día me fijé en un aviso publicitario en donde aparecía una manzana mordida en la parte superior derecha de la fruta, e inmediatamente pensé que había un error o de lo contrario fue hecho ex profeso.
Este logo es de una empresa que en aquel entonces patrocinaba una de las tantas fiestas que organizamos en busca de fondos para el ágape final. Jamás imaginé que aquel logo o mejor dicho esa marca, que luego descubrí que se llamaba Apple. Y, que vi de manera casual. Me ha perseguido y forma parte intrínseca de mi vida. A tal punto, que sin una de sus creaciones de hace pocos años y que bautizaron como iPod, me ha hecho la vida más llevadera exponencialmente desde el punto de vista musical.
Sobre todo en los viajes terrestres, especialmente en los de largo aliento donde muchas veces tuve que cargar con una montaña de discos, los llamados compactos, de los cuales sólo un porcentaje mínimo y siempre los mismos eran utilizados en las diferentes travesías con los amigos de siempre.
Hace pocos días, y mientras escuchaba música en el iPod, retomé la lectura que dejé hace años inconclusa de “El General en su laberinto”, del celebérrimo colombiano Gabriel García Márquez, y en esa obra pude constatar que el Libertador Simón Bolívar, escribió miles y miles de cartas, cuando estaba en plena facultades físicas y mentales. Sin embargo, en la postrimería de su vida, tenia a José Palacios, su servidor más antiguo y a una Pléyade de edecanes  que tomaban los dictados de las cartas hasta la madrugada, interrumpido, sólo por los ataques de tos del Libertador.
En una ocasión cuando todos sus ayudantes estaban cansados, sólo un “teniente de caballería de nombre Nicolás Mariano Paz, tomó el dictado hasta acabarse el papel  y continuó escribiendo en la pared. Tal fue el agradecimiento del Libertador, que le obsequió dos pistolas  que se utilizaban en aquellos tiempos para duelos de amor.”
De acuerdo al diccionario Grijalbo el término tecnología es:”conocimiento del uso de herramientas, máquinas y procedimientos en provecho de las necesidades humanas…”. Estos jugueticos y artificios productos de ésta era moderna, en las cuales muchas veces no hemos revisado el manual de usuario de manera aguda del último aparato obtenido, cuando ya ha salido una versión mejorada al anterior, y así, vamos acumulando manuales y diferentes periféricos relacionado con nuestra nueva adquisición, incluso llenamos gavetas de estos aparatos, cargadores, cables usb, rca, de videos, audio y otras cosas. Muchas veces sin saber a cuál de los equipos pertenecen.
Si nos extrapolamos estratégicamente 180 años atrás de modo que coincidan en la postrimería de 1830, cuando el Libertador Simón Bolívar, buscaba desesperadamente reunificar a la Gran Colombia.
Sin embargo, sus fuerzas físicas y mentales, no le eran favorables prácticamente todas sus esperanzas estaban cifradas en su delfín y el único capaz según propias palabras del Libertador, de continuar con su legado. Bastante mancillado y desprestigiado por aquel entonces.
Ese no era más que el Gran Mariscal  Antonio José de Sucre, quien fue asesinado en las montañas de Berrueco. Y, aquí terminó la ilusión de Bolívar de ver unificada gran parte de las naciones de este continente.
 Según los historiadores y además, citado en el libro de García Márquez, Bolívar le envió una carta a Sucre pidiéndole que no realizara ese fatídico viaje, la cual nunca llegó. (o como dijo el filósofo aquél y aquí: la cual aceptó)
 Me imagino cuántas cartas con decisiones importantes enviadas por el Libertador por ejemplo a Páez, Santander o al mismo Mariscal Sucre  quedaron abandonadas en las espesuras de nuestra geografía.
A veces me pregunto por esas travesías interminables y tortuosas que tenían que hacer estos señores para trasladarse de un sitio a otro. Miles y miles de kilómetros  recorrían a caballo; otros tantos en mula y en el mejor de los casos en carruaje.
Viajecitos de Caracas a Quito con una parada técnica en Bogota para revisar cuestiones relacionadas con las luchas intestinales que por ese entonces había por asirse con el control de la Gran Colombia. Y, aprovechar para comerse una carne en vara con los soldados. Estas travesías no eran  algo para débiles, flojos y menos aún para enfermos.
La tecnología por aquel entonces era casi inexistente, y lo poco que había nos llegaba de Europa. Pero en cuestiones de comunicaciones no se había avanzado nada, las cartas eran el medio por excelencia para dar a conocer lo que sucedía y estas iban en las diligencias o carretas, y dependían en muchos casos de la actitud responsable y eficiente del mensajero, en caso contrario se quedaban esperando por su destino.
Hoy día la tecnología nos lleva cabalgando en una ola de cambios casi imperceptibles.
Mientras escribo estas líneas estoy revisando en mi teléfono los mensajes de la nueva red social que ha irrumpido con fuerza en el mundo y de la cual ya formo parte, la denominaron Twitter. De donde han  surgido incluso verbos como twitear y retwitear. ¡Imagínense ustedes!
No creo que eso sea correcto, pero no tardará la Real Academia en aceptarlos, cediendo precisamente a los caprichos que genera la avalancha de tecnología.
Pareciera que mientras más seguidores  se tienen en twitter es sinónimo de popularidad. De verdad una herramienta nada despreciable para estar al tanto de lo que acontece en el mundo, en tiempo casi que real. Y, cada día se suman millones en el planeta. Veremos que se aparecerá dentro de poco en el horizonte tecnológico y en las llamadas redes sociales.






Opio de los pueblos y de Venezuela

A propósito de la Copa América que se está desarrollando en este momento en Argentina, es necesario acotar que Venezuela, nuestra vinotinto o como muchos la han mal llamado la cenicienta del continente. Aunque, no comparto eso y menos las declaraciones dadas por el infeliz de Hugo Sánchez, que marcó y dejó algunos registros importante con el Real Madrid, a Dios gracias y así lo manifesté en su momento cuando el portugués Cristiano Ronaldo rompió la marca de más goles en una temporada impuesta por el triste celebre bocón  cuate, que como entrenador ha sido un fracaso tanto el clubes como en la selección de mayores, sin contar los enfrentamientos con los dueños, fanáticos y especialmente con los medios. Palo y palo, como la canción de Billos es lo que ha llevado Hugo Sánchez en los últimos años.
Ahora bien el tri mexicano que asistió con un equipo sub 22, finalizó su pasantía en esta edición con más pena que gloria. Entretanto nuestra vinotinto que ha venido desarrollando un juego sólido y compacto con dominio y toque de balón en esta primera fase, ya obtuvo su clasificación a cuartos de final por primera vez en esta Copa, aún con un juego por disputar.
Sin embargo, es menester acotar que cuando nuestro país fue sede en el 2007 del pasado torneo de fútbol más antiguo del planeta, se clasificó por vez primera a la fase siguiente. En ésta oportunidad ya superamos esa marca y al momento de escribir estas líneas Venezuela está esperando ansiosamente en la ciudad fronteriza de Salta, el enfrentamiento con la aguerrida y siempre difícil oncena Paraguaya, que eliminó a la oncena criolla en las eliminatorias del Premundial a Sudáfrica 2010.
El conjunto guaraní ira desde el vamos a buscar los tres puntos que le asegure el liderato en este grupo, entretanto el equipo venezolano hará lo propio, pero en esta ocasión los dirigidos por el nunca bien ponderado César Farías saldrán al engramado para dejar atrás ese récord nada agradable que exhibe ante los guaraníes.  En Copa América se han enfrentado en cuatro oportunidades, todos a favor de los dirigidos por Gerardo “Tata” Martinez, esperemos que esta noche los vinotintos, pasteleros y todos aquellos que se identifiquen con nuestra selección, empujemos en la misma dirección y así taponarle  la boca a Húgo Sánchez.
El rival que nos espera en los cuartos dependerá de los resultados que se den esta noche.
Aunque Venezuela es, entre todos los países que forman la Conmebol, o Conferencia Sudamericana la menos arraigada, tradición y fanática del balompié, es fantástico ver y palpar como se multiplican los seguidores, escépticos, agoreros y todo tipo de especie, todos somos técnicos, kinesiólogos, entrenadores, opinamos, formamos alineaciones, cuestionamos y dale papa...
 También  los centros comerciales, tiendas, restaurantes y las plazas se transforman para realizar eventos, colocar monitores, pantallas gigantes y todo tipo de artilugio tecnológico para seguir de cerca el comportamiento y ligar una victoria de nuestro seleccionado, el país se paraliza. Algo que no se ve ni siquiera en una final del béisbol venezolano. Así las cosas, como diría alguien por allí.
El 24 de julio se celebra el natalicio de Simón Bolívar uno de los hombre más grande que ha dado este continente, y  en Buenos Aires se realizará  la final y que bueno sería y no una entelequia que nuestros muchachos y todo el país, estemos entonando el Gloria al Bravo Pueblo en esa última instancia.

Sofia mi Pequeña

Un 17 de diciembre de 2007 nació mi hija, mi niña, nuestra niña, quién iba a creerlo. Después de haber sarandeado tanto y pasado tantas vainas en esta vida, ¡Ahora soy papá! Luego de revisarla bastante y viéndola una y otra vez, concluir a priori que mi descendiente nació con suerte, ¡se parece a mí!
Para más señas era un lunes aproximádamente las 8:30 de la mañana, el cielo estaba azul y bastante soleado.
Clara señal de que algo grande e importante había llegado: Mí niña bonita. 
Aunque, en su partida de nacimiento aparece 8:30 de la noche, evidente falla de mi parte, cuando la muchacha de la oficina del registro ubicada en la clínica  me pidió que leyera y revisara si el documento tenía algún error, me centré mayormente en verificar el nombre y no otros datos que consideré secundarios, ya que un yerro en ese aspecto tendría que acarrearlo mi hija toda la vida.
El nombre ya lo había decidido la mamá con bastante antelación. Ergo, ya no había discusión en ese tema. 
Confieso que cuando la muchacha del registro me preguntó cómo se escribía el nombre tuve la intención de cambiarle algunas letras para que se escribiera más anglosajón. Es decir Sofía como está en el documento, por Sophie, ustedes saben, que los nombres se escriben tal como aparece en la partida de nacimiento. Y así quedan para siempre.
Debo confesar que cuando me enteré que Yamairí, estaba embarazada lo primero que pensé. Quiero que sea varón, luego en los exámenes y chequeos mensuales rutinarios, seguía manteniendo la ilusión. Hasta que un día, el médico sin titubear, nos mostró claramente que era una niña. De igual manera la alegría y la emoción me embargaron. Cómo pensé ése día y los subsiguientes. ¡Cómo será cuando nazca mi pequeña!
Ese 17 de diciembre, cuando la trajeron por primera vez casi no pude cargar a esa niña cachetona por temor a hacerle daño. Y, hasta unas cuántas lágrimas rodaron por mi cara.
Esa primera noche en  el pasillo de la habitación parecía una fiesta, y en efecto lo era, de ésas que cuando los asistentes al sarao no caben en la casa salen a relajarse a buscar aire en el pasillo. Así sucedió y no exagero, fueron varias las advertencias del personal de seguridad para que hiciéramos silencio y cesáramos la tomadera.
Ya han pasado tres años y dos meses, de aquél momento y cómo ha crecido mi pequeña, estamos en plena época de efervescencia por las tabletas, smartbook y otros artilugios.
El tiempo pasa volando y los cambios tecnológicos nos avasallan.
Quiero que mi pequeña Sofía, aprenda de todo, tengo una fijación con que sea una gran deportista, de esas de alta competencia y además reconocida, también que se destaque en las artes, los estudios y demás. 
Pero en fin, ella será lo que elija ser. Sin embargo, quisiera que entre sus virtudes se distinga  por ser una buena persona, educada, con principios y valores como la que más.
Claro, siempre tendrá mi apoyo irrestricto y trataré de guiarla por la senda del bien, con la ayuda de Dios. Por supuesto. Constantemente le aconsejo y le enseño un poco de todo, que a la postre le servirán en su vida.
Trataré de darle lo que nunca tuve. Pero, sí algo quiero, es que Sofía Alejandra, me recuerde una vez que me haya ido de este mundo, y con eso tendría ganada su bendición, y no es más que: Como un buen padre.

lunes, 11 de julio de 2011

Tragedia en el Parque

El cielo estaba totalmente nublado amenazaba con llover  torrencialmente. Eran aproximadamente las seis y media de la tarde del domingo, a esa hora son pocos los asistentes en el parque. Sólo alguna que otra pareja tratando de encontrar un lugar apropiado para descargar y dar rienda suelta a todo el amor furtivo que se profesan y, así evitar a los curiosos y porque no, ahorrarse un dinerito en hotel.  
De repente se escucharon tres detonaciones en los alrededores del Parque Los Dorados, José un joven deportista de 20 años y estudiante universitario del Pedagógico de Caracas, frecuentemente realiza ejercicios  en ese lugar ya entrada la tarde, todos los fines de semana. Sus compañeros de faena hacían escasamente media hora que se habían retirado del parque.
José estaba sentado a la orilla de un árbol frondoso y de los pocos que aún se mantienen con vitalidad en el lugar, relajado, estaba sacando de su morral una bebida enérgizante, para continuar  con su rutina  de barras y paralelas, se levantó súbitamente  y atraído por el ruido de los disparos  corrió desaforadamente, de repente se consigue el cuerpo inerte de una mujer de aproximadamente 25 años de edad, de piel blanca, cabello negro y muy largo, la vestimenta deportiva de la muchacha estaba teñida de rojo y ocupaba gran parte de su maltrecha humanidad, José desesperado, nervioso y cual Argos, el gigante griego de cien ojos, camina de un lado a otro sin saber qué hacer.
Piensa en irse, se da la vuelta, se dispone a marchar, mira a los lados. No ve a nadie ¡no puedo irme! dice con los dientes apretados. ¿Cómo fue posible que ocurriera? “¡yo soy yo y mi circunstancia!”, se pregunta parafraseando a Ortega y Gasset.
 La ira, acompañado de la impotencia se apoderan de él inmediatamente, la chica entretanto presentaba tres heridas por arma de fuego, una en el pecho, otra en la  clavícula derecha  y la tercera a la altura del hombro del mismo lado.
 El joven deportista decide quedarse, muy nervioso y casi sin poder sostenerse de pie  se acerca a la moribunda. Y, ella  casi exhalando la última bocanada de aire, le pide ayuda, rápidamente él le pregunta su nombre, ella en los estertores de su vida y con voz trémula le responde me llamo Antonieta, y alcanza señalar con su brazo la dirección que tomó su victimario. Él logra a duras penas ver la figura  de un hombre, que corría desesperadamente para perderse entre la maleza. Eso fue lo último que hizo en este mundo la infortunada muchacha.
De nuevo el olor del miedo se apodera de José, ergo, saca fuerzas y pide ayuda, grita desesperadamente ¡auxilio, auxilio! Lo repite una y otra vez  mataron a una muchacha, grita nuevamente ¡llamen a una ambulancia, a la policía!, así transcurren varios minutos hasta que  por fin una pareja, y un indigente famélico de los que pululan en el parque se acercan con caras de asombro.
¿Qué pasó? le preguntan al unísono la pareja, mientras el indigente, sin inmutarse se aproxima al cuerpo de Antonieta, José lo aparta de un empujón y le grita ¡no toques nada! Entre las pertenencias de la víctima se encuentra su reproductor de música Ipod a un costado de ella y un pequeño bolso de color marrón, también salpicado de sangre.
José trata de hacer una llamada de su celular, pero las lágrimas le ruedan por las mejillas. Se las frota con el puño, pero le siguen rodando, mientras habla y llora, repentinamente recibe una llamada de un compañero de clases y con voz entrecortada le cuenta a su amigo parte de lo sucedido, y éste decide llamar a un familiar que trabaja en el CICPC, al poco rato ya el lugar estaba lleno de curiosos, también la noche había llegado, con truenos y relámpagos, la lluvia era casi inminente.
Comisiones de la División Contra Homicidios, Inspecciones Técnicas, Policía Metropolitana y otros cuerpos de seguridad fueron llegando progresivamente, los detectives al mando del Inspector Jefe Núñez, de Homicidios. De igual manera los funcionarios de Criminalísticas comenzaron a preservar y recabar las evidencias, que estaban en el sitio del suceso, también a tomar nota de los detalles aportado por los testigos y todo aquel que haya escuchado o visto algo.
Las comisiones pudieron detectar en el sitio del suceso que la víctima, tenía todas sus pertenencias. Sin embargo, no localizaron su teléfono móvil. El Inspector Jefe Núñez, al notar ese detalle aportado por uno de sus funcionarios lo primero que se le vino a la mente que el móvil del hecho no era el robo, en las primeras de cambio, ya que no se llevaron el reproductor de música Ipod, de última generación, que es bastante costoso y no muy fácil de conseguir en el mercado. Además, muy llamativo para los delincuentes de poca monta. Inclusive las otras pertenencias de la joven también estaban allí. De todas maneras el investigador Núñez y su equipo no descartaron cualquier hipótesis.
Al poco rato las comisiones de  la Medicatura Forense llegaron al parque  para levantar el cadáver de Antonieta, totalmente manchado con su propia sangre, José se preguntaba a cada rato y caminando de un lado a otro ¡por qué pasan estas cosas!
Los investigadores tomaron notas y todo lo aportado por José y conjuntamente con la pareja que llegó al sitio del suceso atraída por los gritos de desesperación del joven deportista, fueron citados a rendir declaración en la sede policial.
Una vez  en la División Contra Homicidios, y mientras esperaba su turno para ser entrevistado. José, pensaba que lo que pudo haber sido una tarde de ejercicio y distracción, repentinamente se transformó en una pesadilla, una locura, donde una bella joven consiguió la muerte sin más ni más, una muchacha a simple vista con un futuro enorme y prometedor.
A lo lejos en la entrada de la División Contra Homicidios, se escuchaban gritos despavoridos de tres personas que se acercaban, eran los padres y hermano de la malograda Antonieta, que había sido asesinada en el parque la tarde noche de ese domingo.
Los familiares fueron  citados e informados por los investigadores para que aportaran alguna información o cualquier aspecto que consideraran relevante que pudiera ayudar a esclarecer la muerte de la joven.
 La madre se mostraba ida y desconsolada, lloraba sin cesar, el padre con la mirada fija a lo lejos, a su vez la mantenía en sus brazos, pero en realidad no se sabía quién sostenía a quién. El hermano a todas luces menor que la occisa, parecía como un perro que da vueltas persiguiéndose el rabo, en círculos cada vez más cerrado, una escena desgarradora.
Ante todo esto, José rápidamente se dio cuenta que eran los parientes de Antonieta, y pensar que fui yo,  la última persona en verla con vida, se preguntó a sí mismo.
 Aunque, con pena y dolor se acercó a ellos y les relató los últimos minutos de vida. Y, cuando les contaba parte de los hechos lamentando la muerte de la muchacha y mientras decía esas palabras, parece como si se diera cuenta de que ha ido demasiado lejos. Se corrige de forma poco convincente. La madre no resiste lo que acababa de escuchar y cayó desmayada.
Los funcionarios de guardia salen en auxilio de la señora y tratan de reanimarla, para proceder luego a la entrevista. José, les informó a los investigadores todos los detalles que vio y escuchó. Incluso, que el asesino de la muchacha, era un hombre. Sin titubear, lo repitió varias veces ¡sí estoy seguro!  Lo vi huir e internarse entre los matorrales. Era de mediana estatura, con pantalones blue jean y camisa blanca manga corta, lamentablemente lo vi de espalda.
Los familiares aportaron información valiosísima a los investigadores, especialmente lo relativo a su corta pero tortuosa vida amorosa, que la infortunada mujer tuvo con su ex novio, todo esto fue inmediatamente cotejado con la información suministrada por José.
Una vez que José abandona la sede policial, lo hace caminando como contando los pasos, pronto deja atrás la zona y deambulando por varias horas por fin llega a su casa. Se tumba en la cama, con los brazos cruzados en tensión sobre el pecho, intentando expulsar el demonio que se está apoderando de él. Sabe que ahora mismo a nada se parece tanto como a un cadáver tendido, y que lo que él llama demonio bien puede ser poco más que su alma apesadumbrada, desea estar muerto. Más aún: extinguido, aniquilado.
Igual que aquella inocente mujer que vio morir hace pocas horas en el parque. Sin embargo, en su interior y antes de caer dormido le pide al todo poderoso que ilumine a los investigadores y puedan dar con el paradero del homicida de la chica.
La brigada de homicidios encargada del caso se activó rápidamente y con suficientes elementos recabados, se dirigieron en la búsqueda en primera instancia del ex novio de Antonieta, que tiene por nombre Saúl, a quién no lograron localizar en su residencia ubicada al norte de la ciudad en una de las zonas más populosas y deprimida de esta urbe. Fueron varios los sitios visitados por los investigadores en busca del presunto primer sospechoso de este asesinato.
En los alrededores de la vivienda principal de Saúl, en un vehículo civil dos policías vigilan muy de cerca cualquier movimiento, quién entra o sale del inmueble, tomando nota de todo. Pasan las horas y nada anormal sucede en aquella barriada de calles agrietadas y agua empozada, en los intersticios que separa una casa de otra, muchos de estos inmuebles  a medio terminar, con platabanda donde sobresalen vigas y cabillas, se han erigido temblequeantes estructuras de ladrillos de hasta tres niveles, que muchas veces sirven de salón de fiesta.
El cansancio y el tedio hacían mella en los funcionarios policiales que vigilaban la vivienda, el tiempo lo pasaban mandando mensajes y viendo videos en sus teléfonos, entretanto los otros investigadores que están trabajando en el mismo caso, lo hacen buscando información  que le pudiera aportar el teléfono móvil de la occisa que no fue encontrado en la escena del crimen y también el del sospechoso,  afortunadamente  gracias a los datos suministrados  por la  operadora  de telefonía, se ubicó la señal que emitía  el celular y el lugar exacto  donde éste abría y precisamente se dirigía hacia el sitio que sus colegas estaban custodiando.
Los detectives que vigilaban celosamente la casa donde habita el presunto homicida de la deportista, son rápidamente alertados por sus compañeros de acuerdo a lo arrojado por la telefonía. Al poco tiempo un taxi un tanto desvencijado, de color azul, deja en la entrada de la vivienda custodiada, a un hombre con las características similares aportadas por José y los parientes de la víctima a los investigadores del caso.
Los funcionarios  inmediatamente trataron de impedir que el presunto asesino de la deportista ingresara  a la vivienda y le dieron la voz de alto, rápidamente el sujeto al verse cercado y sospechando que lo estaban buscando, hizo uso de un arma de fuego y comenzó una intensa balacera, en la refriega cayó herido uno de los policías, su compañero trató de ayudarlo, y al notar que la herida de su colega no era de gravedad, siguió al delincuente velozmente, a su vez pidiendo refuerzos. Saúl huyó entre las humildes viviendas mientras los tiros iban y venían, el apoyo no tardó en llegar y se sumaron inmediatamente en la búsqueda del delincuente, el sujeto al verse acorralado y superado numéricamente trató de huir saltando entre las platabandas. Una tras otra, cual campeón olímpico, los funcionarios infructuosamente trataron de darle alcance.
Los cálculos y la trigonometría al parecer no eran el fuerte del delincuente ya que en su huida frenética de las autoridades, no midió bien la distancia y el ángulo entre una casa y la otra. Quedando ensartado en una de las tantas cabillas que sobresalen en las viviendas inconclusas que pululan en la zona. Se clavó varias de ellas en distintas zonas vitales de su cuerpo, su muerte fue casi de manera instantánea, no dio tiempo de llevarlo a un centro asistencial. Bastante fue el trabajo de los investigadores y los forenses para tratar de retirar el cuerpo del asesino de aquel intrincado lugar.
 Le incautaron una pistola 9mm. La  misma que utilizó para dar muerte a su ex novia, una cédula falsa y también tenía registros policiales por robo de vehículo y tráfico de estupefacientes. En otras palabras lo que le faltaba era un Nóbel de la Paz.
 Una multitud se arremolinó en las afueras de la humilde vivienda tratando de encontrar una explicación a todo aquel barullo, no las había. Pues un hombre le había quitado la vida a una joven mujer que tenía  todo el futuro por delante.  
Aunque, el destino del asesino no fue muy diferente al de su ex pareja, se cumplieron las plegarias de José, para que el todo poderoso iluminara a los investigadores del caso y dieran con el paradero del asesino de la muchacha. Sin embargo, en este caso no fue de la mejor manera para el delincuente.