Muchos diseñadores de moda quieren vestir a Diosa Canales, ¡que es eso! Que la dejen desnuda. De verdad que a esa mujer hay que meterle el pecho, ¡Que vistan a la Tigresa del Oriente!
No sé por qué las tortugas siempre andan con un apuro para llegar al agua.
En este país los motorizados (con sus pocas excepciones) se atraviesan, hacen maniobras arriesgadas, se llevan por delante los retrovisores, manejan en contraflujo, también en las aceras y los muy hijos de p…, se arrechan y te manotéan cuando le reclamas algo. Y, hasta las consabidas amenazan... Las leyes y multas se aplican sólo a los automovilistas, claro si no hay para los llamados frescos.
Estuve viendo a la Duquesa de Alba, la que se casó recientemente con un “pavito” en España, pensándolo bien, debe haber bastante platica de por medio. La tipa es escabrosa. Con relación a Liz, la cantante de acá, me parece algo similar, aunque su caso es inversamente proporcional al producto de sus masas o su cuerpo.
En Venezuela cuando estás manejando y colocas las luces de cruces, para ir al canal de al lado. Algo tan banal en cualquier otro país del mundo. Aquí el efecto es contrario, al que se supone, es el deber ser. El resultado es que el chofer del carro que está en el otro canal, al notar que estás cumpliendo con tu deber de avisarle que vas a cruzar. Nada, el tipo acelera lo más rápido posible para no cederte el paso. Es una vaina automàtica. Es por eso que en Venezuela, las luces de los carros son simples adornos, son más útiles las de navidad, en estos casos es preferible no avisar, y meterse en cuanto el otro chofer se descuide o hay espacio para ello. A veces hago así.
A veces estoy triste y desolado. Ando como vacío, abatido. Pero, no del alma. Sino, del hambre que a veces tengo. Porque no me da tiempo de comer.
Vengo de un hogar acomodado, no porque gozáramos de abundancia y éramos boyante desde el punto de vista económico, todo lo contrario, lo que sobraba era carencias. Me refiero porque siempre estaba todo acomodado y arregladito, porque mi papá era muy maniático con la limpieza en la casa y hasta en el patio.
Mucho de los niños de ahora aprenden primero a colocar las direcciones de los cantantes de reggeatón y otros géneros musicales en el portal de You Tube, para ver los videos, y luego le preguntas cómo se escribe su nombre y la mayoría no saben o dudan. Así las cosas.
Es común ver a alguien manejando con la música a todo dar y se percibe a simple vista que ha hecho una buena inversión en sonido y toda aquella parafernalia, me parece bien. La escuchan para ellos y sus acompañantes.
Hay otros en la misma condición, pero sin nadie en el auto y escuchan las canciones a todo volumen, pero no para él, sino para todo el circundante, es decir: bajan hasta la ventanilla del copiloto para que te enteres que tiene buen sonido en el carro y se calen lo que él escucha. Que no quiere decir que sea buena música.
Siempre me ha parecido algo tan irritable y hasta urticaria provoca a mi vista, cuando estoy manejando y veo a alguien en su carro que va delante de mí, y lo hace con el brazo extendido o colgando de la ventanilla, como si nada, algo así como si está conduciendo en Austria o Luxemburgo (por la inseguridad digo), además, me parece hasta peligroso, no vaya a venir alguien que se crea "Más Rápido y Furioso 6", que en Venezuela sobran y le cercene el brazo. Solo digo.
A propósito de naufragio del crucero Costa Concordia en las costas italiana, de verdad que me parece algo tan absurdo, como ocurrió ese desastre. Estuve indagando un poco más allá de los simples hechos, y hay toda una controversia por el comportamiento del capitán Francesco Schettino, este señor está detenido y acusado de homicidio culposo y abandono de pasajeros. Schettino, según se sabe por una conversación telefónica que mantuvo con la Capitanía del Puerto, huyó del barco accidentado, mintió al decir que todavía se encontraba a bordo y, tras recibir la orden de regresar para coordinar el rescate, se montó en un taxi y fue a esconderse en un hotel cercano.
Me imagino que ese señor cuando fue a graduarse no asistió al acto y no prestó aquel juramento, que dice que el capitán es el último que abandona el barco y que las mujeres y niños primeros.
En este naufragio los músicos no fueron tan pendejos como sus colegas del Titanic, inmediatamente dejaron de tocar, tomaron sus salvavidas y a nadar…
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